Persépolis

 

Persépolis es una película francesa de dibujos que relata la vida de Marjane Satapri. Es una obra de carácter biográfico basada en un cómic que se compone de cuatro tomos. Cuenta la dura historia de la protagonista, mostrando su niñez hasta la edad adulta junto con los conflictos que tiene que lidiar tanto personales como sociales. Incluso dentro de su país como fuera de él, en Europa.

La historia trata la vida de una pequeña niña que vive en la Irán de finales de los 70, dónde se ve amenazada junto con su familia por el régimen dictatorial de Saddam Hussein, debido al carácter comunista que presenta. Finalmente es enviada por sus padres a Viena para comenzar una nueva vida tranquila y poder estudiar en un ambiente fuera de conflictos. Pero se da cuenta de que la vida en Europa no es como ella imaginaba, además de tener que afrontar la pubertad y todos los problemas que eso conlleva, ella solita.

En cuento a la estética del cómic, es fácil darse cuenta que los dibujos están hechos de manera bastante simple. Son en blanco y negro, los personajes y las estructuras de los escenarios y demás, son muy planos. Escasea el detalle. Esto se debe a la importancia que querían darle al texto, querían que el espectador entendería la dura situación que se vivía en el país a través de la historia de una familia comunista y su pequeña hija, que seguía el mismo camino que sus familiares, en concreto el de su tío. No querían un espectador distraído en la estética ni en el color. Además a lo largo de las viñetas, podemos encontrarnos con varios mensajes sobre el propio régimen político y las consecuencias que sufren los ciudadanos, en especial el machismo tan brutal y las medidas de represión que de la nada se implanta en el país.

El texto que utilizan es bastante cercano, coloquial, incluso a veces rozando la vulgaridad. Y considero que ese es el punto fuerte de este cómic, la sinceridad con la que hablan de temas tan tabúes hacen que sintamos empatía por lo que sucede en la historia. La forma de nombrar cada capitulo: “El pañuelo”, ya nos hace entender de que va a tratar. Las caras de la protagonista, aun siendo tan planas, destacan entre la multitud, sobretodo su descontento. En toda la historia, la protagonista deja ver su carácter tan lleno de personalidad, donde no se deja pisar por nadie.

Es un cómic bastante completo, ya que trata diversos valores con un toque de humor. Además de tratar temas como son el machismo, el feminismo, religión, los valores familiares, comunismo, marxismo, choques culturales, inmigración, etc. Y no por ser un cómic de dibujos, hay que pensar que es una obra infantil. En este caso, sería todo lo contrario. Es un cómic de reflexión, como una niña en mitad de la guerra tiene las ideas tan claras, como habla de Marx, de Dios, de ser la última profeta, y más temas que quizá, cualquier otro niño criado de manera mas inocente y en situaciones menos conflictivas, estos temas no le tocarían tan de cerca.

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Vivencia y percepción de un espacio arquitectónico

Sobre este tema podría hablaros del espacio que mejor me conozco, mi habitación. El típico que todos nos sabemos de memoria, o de nuestras casas. Y me apuesto lo que queráis, a que todos podríamos recorrérnosla a oscuras o con los ojos vendados y no nos tropezaríamos. Nos sabemos la distancia de cada pasillo, cuanto falta para girar hacia la cocina o el numero de escalones que hay hasta llegar a tu cuarto. Lo mejor es que sabrías identificar las pisadas de tu madre o quien es la persona que se acerca a abrir tu puerta. Y es que son muchos años en casa conviviendo con las mismas personas. Pero no, he decidido hablar sobre un espacio mucho mejor y que lo considero como mi segunda casa. Y en ella, compartimos espacio quienes vendrían a ser mi segunda familia.

Os hablo de mi escuela de baile. Cuando cruzas la puerta te das cuenta de la poquísima iluminación que hay, te produce hasta una sensación de rechazo. Justo a la izquierda hay como una especie de cinta corredera, como si de una fabrica se tratase y que va en sentido descendente. Al lado están las escaleras que, o llevas cuidado o te le pegas rulando hacia abajo. Creo que antiguamente era un almacén o algo por el estilo debido a la distribución, además es como una especie de sótano sin ventilación. Conforme vas bajando te inunda la iluminación del hall junto con una mezcla de diferentes canciones. Es como si pasaras del inframundo a un universo paralelo de danzas urbanas. Todas las paredes están llenas de grafittis, posters y carteles de eventos y workshops de colores muy vivos. Me encanta mi escuela y lo pictórico y característico de mezclar lo más Underground junto con un mobiliario decadente de los años 90 como el gotelé, llama demasiado la atención. A nuestra derecha del hall, tenemos unos sofás y mesas que reúnen a la gente que espera sus siguiente clases, otros meriendan o charlan entre ellos. Justo al lado hay un espacio libre con un espejo donde los bailarines entrenan o practican sus coreografías. Cuando llegan épocas señaladas y hay shows y actuaciones de por medio, se nota la demandan de este espacio. Siempre está a rebosar. Si sigues un poquito de frente te cruzas con una puerta tan antigua que chirría y ni siquiera cierra bien. Si te adentras en ella, te encontrarás con los vestuarios y su olor característico porque, tampoco hay ventilación. Es curioso, pero solo en el vestuario femenino se concentran esas reuniones entres la chicas de flamenco, creando un ambiente único de cotilleo y mamoneo.

Cuando sales, a la derecha te encuentras la recepción (que queda de frente con las escaleras del inframundo) donde te podrán atender muy amablemente ya que los jefes, son puro amor. Si sigues hacia la derecha, te encuentras con la sala 1, la más grande de todas. Donde se imparten las clases con más número de personas. Cuando te vas a dar cuenta, la puerta no es una cualquiera, parece la de una salida de emergencia. Curioso. Cuando entras te fijas en que es todo espejos y suelo acolchado, que si te caes o haces pasos de suelo, el golpe no sea tan duro. Siempre que te toca entrar, ves como salen los del turno anterior, y percibes ese olorcillo a cerrado mezclado con sudor. Pero no os preocupéis, en cuestión de segundos entra el profe con la mopa limpiando las gotas de sudor y a su vez echando ambientador. Conforme sales, a tu misma derecha hay otra sala, la número 2. Más pequeña y acogedora, seguramente por ese color burdeos que envuelve sus paredes. También hay espejos y no, no hay ventilación. No me preguntéis porqué, pero es en estas sala donde se respira libertad y alegría. Quizá sea la danza en sí, o los profesores que nos contagian su pasión. O nuestras propias ganas de aprender de ellos. Pero tengo muy claro que si hay lugares mágicos, no es solo por el espacio construido sino por la fuerza y energía que tenemos las personas al frecuentarlos. Y si le añades música y baile, creo que es la fórmula perfecta para que tu día sea de diez.

Lo maravilloso de esta escuela, es que a través de las escaleras del inframundo te llega el sonido de las risas, las pisadas contra el suelo, profesores gritando – “cinco, seis siete y…” “boom, clap, boom boom, clap…”. A esto podríamos llamarlo “Los sonidos de la felicidad”. Es un espacio creado por y para divertirse, aprender, compartir y experimentar. Es por esto que he decido hablaros sobre el mejor sitio que puede haber en el mundo. Una escuela de baile, en un barrio humilde, nada céntrico. Donde no hay nada de iluminación exterior, pero ni siquiera la echas en falta, porque pierdes la noción del tiempo nada más entrar allí. Porque eres tú frente al espejo, solo la música te acompaña. Es un espacio que te invita a olvidarte de todo y no es un Spa, no estás en el Caribe, no hay silencio absoluto porque reina el caos de la danza. Y da igual que no sea estéticamente el mejor espacio arquitectónico del mundo ni reine la armonía entre columnas, porque allí dentro, os juro que todo el mundo es feliz. Todos nos sentimos como en casa.

 

Mi experiencia en un Museo

La plaza está a rebosar de turistas y te rodean tantos idiomas que hasta te duele la cabeza de pensar. Las palomas revolotean junto a la fuente, los niños corren detrás de ellas. El frío nos congela las orejas. Colas kilométricas para cruzar la dichosa pirámide cristalizada y, comienza a llover. Los paquistaníes aprovechan para vender paraguas a 10 € lo mínimo. Seguro que algún japonés cae. Por fin, por fin tras una hora cruzas la maldita puerta, y se está tan a gusto y calentito que crees que todo sufrimiento ha terminado. Te van dando paso y comienzas a bajar por las escaleras mecánicas. Cuidado no te despistes porque aquello, está a rebosar de turistas. Conforme llegas al hall principal te das cuenta de que te acabas de adentrar en un universo completamente diferente, huele a nuevo, como a biblioteca y es muy luminoso. Si fuera no cabía ni un alfiler, si ya pensabas que las esperas habían terminado, te equivocabas. Comienza la nueva cola para sacar los tickets, todavía no has llegado. Estás en el Louvre y si algo lo caracteriza, son sus largas esperas.

Comienza el tour. Ese viaje de 6 horas mínimo que te vas a pegar viendo miles de obras impresionantes y bien cargadas de belleza. Lo típico es ir pasando de sala en sala sin pararte a leer todos los carteles y paneles informativos que describen cada obra, porque llega el punto en el que te duele la cabeza y todo lo ves borroso. Hay paradas obligatorias y hay obras muy deseadas, donde todos queremos el típico selfie como por ejemplo, con La Mona Lisa. Sí, somos coleccionistas de momentos instantáneos y amantes del postureo. Luego están los que sí son amantes del Arte de verdad y lo viven y lo disfrutan y analizan pero para otros, el Louvre no es más que otra visita obligada. Porque…¿cómo has ido a París sin haber estado en el Louvre?

Cuando vas a un museo, principalmente vas para ser partícipe de una experiencia que te lleva al conocimiento a través del arte y la expresión de diferentes maneras. Es un viaje a otra época. Lo mejor son las diferentes salas que conforman ese museo, cada sala es un estilo nuevo, con diferentes cuadros y esculturas. La emoción se encuentra cuando esas mismas obras que estás observando a pocos metros de distancia, te las has machacado durante el curso de 2º de bachiller con la asignatura de Historia del Arte. Eso si es reconfortante. Saber identificar obra, estilo, autor, época y contexto y sentirte como Owen Wilson en Midnight in Paris.

La prevalencia estética como forma de identidad

 

Para empezar estructurando este tema, hablamos de que vivimos en una sociedad profundamente dividida en clases, y hablamos de una critica hacia aquellos personajes estereotipados, separados por mejor y peor, con mas estatus y menos. Esto se llama discriminación, hablando claro. Según Cristina Barrial todos asignamos una clasificación por categorías a cada individuo dependiendo del gusto. Y sí, le doy la razón, pero hay una linea que separa la acción de categorizar a discriminar. Canis y chonis, un sector de la población incomprendido por ser los mas vulgares, con mal gusto y poco reconocimiento en cuanto a logros personales, una mala integración en el sector educativo y su ausencia en las aulas. Pues bien, me niego rotundamente a creer lo que bien nos cuenta en su articulo dicha periodista.

Cierto es que en en la televisión aparecen constantemente una serie de personajes que son carne de reality debido a su estética o a su carácter de verdulería. Pero pongo en duda que todo esto sea sinónimo de decadencia. Que triunfes en la vida (estudiar, encontrar un buen trabajo o adquirir una buena educación) no depende del barrio en el que vivas, ni el estilo de ropa que lleves, ni que la televisión nos lave el cerebro con tanto show en directo. Sino que radica en los valores que te hayan inculcado desde pequeños. “Somos lo que comemos y comemos en casa”, nunca mejor dicho. Porque el mejor ejemplo que puedo daros es el de Britney Spears, mujer adinerada con todo tipo de recursos a su disposición y es considerada una de las estrellas mas chonis del panorama hollywoondiense. Además Amy Winehouse, como podemos observar en la imagen, reina de las chonis en Inglaterra. Un caso bastante peculiar, qué como se veía venir, tuvo un trágico final. Qué esta chica, con toda una voz prodigio, viniera del seno de una familia adinerada y bien posicionada, no le impidió morir de sobredosis en su propia casa.

y claro que en España hay una sector de la población con menos recursos económicos, con menos posibilidades de viajar y experimentar por ellos mismos sin prejuicios. Y como no, ¿aquellos que jamas han salido del barrio, como no se van a asustar de los inmigrantes, como no van a creer todo lo que nos venden los políticos, o como no van a abandonar el instituto si el sistema educativo de este país apesta a podrido? Quizá si haya soluciones pero dudo que para aquellos que forman parte de este espectáculo les convenga implantar las medidas necesarias para erradicar todos estos inconvenientes. Pero cabe mencionar que la gran mayoría de artículos que he leído hablan de estos individuos como si pertenecieran a la clase más baja de la sociedad, más irresponsable y menos glamurosa, cuando hay ricas muy chonis y futbolistas demasiado canis. Y gente con demasiados recursos que no tiene ningún tipo de valor ni respeto por los que menos suerte tienen en la vida.

Considero que encasillar de esta manera tan cruel y meter a todos en el mismo saco me parece un poco opinión de pueblo.Todos sabemos que las excepciones existen y no porque vistas con algo que a otra persona, supuestamente mas estilosa le repugne, eres una cani o una choni. He ahí la libertad de cada cual a vivir como quiera, y a escoger los caminos que crea oportunos. No hace falta lapidar a nadie porque le guste la música mucho mas cañera que a ti. Hay una frase de una canción de Los Chikos del Maíz que me viene a la mente y que trata un poco el tema de la hipocresía hacia este sector (y perdón porque la frase está fuera de contexto, pero considero que es apropiada para ejemplificar el tema): “Criminaliza al cani pero se pajea pensando en la choni.” Tal cual.

El Poder de la Palabra

Las sociedades, tal y como las conocemos actualmente, están agrupadas y estructuradas por diferentes organizaciones. Sus vidas, transcurren dentro de estas categorías bajo una serie de pautas que caracterizan a cada grupo ya predefinido, además de condicionar sus conductas a la hora de relacionarse con personas de su mismo grupo. Hablamos así de una sociedad muy organizada, sin poder salirse de esos “limites” establecidos, por miedo. Miedo a lo desconocido, miedo a lo que no está definido ni organizado dentro de sus limites. Y todo ello, gracias al poder y más en concreto, ‘El poder de la palabra’. Porque el poder sin palabra (discurso) no podría haberse expandido.

Partiendo de la base del significado de la palabra Poder, que viene a ser: “La capacidad que tiene A de convencer a B para que haga/crea lo que A quiera aún por encima de la voluntad de B.” Y en cuanto a la Palabra que es la unidad básica del significado, juntas poseen una gran fuerza de persuasión sobre la sociedad. Y no cualquiera, dentro de estos grupos pueden tener la fuerza de convencer o de conducir a los demás por determinados “caminos”. Quiero decir, si sabemos que el poder es objetivo, en un principio, y ese poder le pertenece a alguien con poderes políticos o con capacidad de liderazgo, es capaz de conducir a un grupo de personas hasta donde él quiera. Un ejemplo de persuasión serían nuestros queridos medios de comunicación, los cuales están bajo la orden de cuatro o cinco empresas a nivel mundial que dictan que día y a que hora prefieren que aparezca en tal país esta noticia o la otra. Hablando mal y pronto.

Así, sin darnos cuenta, basamos nuestros conocimientos en noticias que creemos de calidad, en discursos muy bien redactados con una sobrecarga de persuasión y promesas mal cumplidas. Porque ellos, son quienes supuestamente tienen el poder de la palabra y quien sino, somos nosotros, una sociedad sumisa bajo el mando de los medios de comunicación.

Reflexiones

La vida son momentos efímeros que por necesidad, deberíamos aprovechar al máximo. Y digo necesidad porque es la manera que tenemos de aferrarnos a la vida. Casi siempre nos puede la dejadez y tendemos a pensar que somos los reyes de la tarima y que mañana habrá tiempo de sobra para hacer lo que hoy dejamos de lado. Y nos equivocamos, y nos cuesta reconocerlo. Y sí, me incluyo. Pero también considero que de los errores se aprende y es la forma existente más rápida que hay al alcance de todos para adquirir experiencia.

Cada uno tiene una forma de vivir la vida y disfrutarla, yo he decidido contaros cual es mi secreto. El baile. El baile es mi salida de la rutina, de los enfados, mi forma de combatir el estrés y el mal rollo. Es mi pasión, mi todo y aunque parezca algo muy ñoño os aseguro que es lo mejor que me ha pasado nunca. Cuando bailo es cuando puedo decir que realmente soy yo en estado puro. Y no soy la mejor bailarina que vayáis a ver, es mas, apenas llevo tres años dedicándome por puro amor a la danza. Justo el año pasado empecé a atreverme a competir en batallas. Y no, nunca he pasado de la primera ronda, todavía no domino el Freestyle y me cuesta bastante bailar delante de un jurado y alrededor de cientos de personas que comparten mi misma pasión. A diario me rodeo de grandes bailarines y gracias a ellos y sus ganas de aprender y compartir conocimientos han hecho que yo poco a poco vaya adquiriendo más agilidad y fluidez, en cuanto al baile me refiero. También he de decir que he conocido la parte negativa de este pequeño mundo, la pedantería, los que se creen que están por encima de cualquiera. ¿Pero sabéis qué? Que no importa, siempre y cuando estés decidido a luchar por lo que te gusta, sin frustraciones, sin complejos, porque nadie es más que nadie y eso lo sabe hasta el más pedante del universo. Si tú eres feliz, adelante, es lo único que cuenta. Por ello, yo lucho cada día, esforzándome en encontrar mi estilo propio e involucrarme en todos los proyectos necesarios para poder crecer en este universo llamado Baile.

Todos necesitamos diferentes formas de expresión, la mía es el Dancehall, una danza Jamaicana que poco a poco va creciendo en España, sobre todo en la zona alicantina. Me siento muy orgullosa de lo que conozco de ella y todo lo que me queda por descubrir. Por eso, si tienes un sueño, una pasión, lo que sea que tengas dentro de ti, explótalo al máximo, compártelo y disfrútalo. Al fin y al cabo, nosotros también somos efímeros y nuestro paso por la vida todavía más. Lucha por la vida y por tu felicidad.